Murcia ante las DANAS: la limpieza como escudo frente a las lluvias torrenciales

La Región de Murcia se adentra en el otoño con la mirada fija en el cielo. Septiembre y octubre son los meses más críticos en lo que a lluvias torrenciales se refiere, y el riesgo de sufrir una DANA —esas depresiones aisladas en niveles altos capaces de descargar en pocas horas la lluvia de todo un año— está más presente que nunca. La memoria colectiva aún conserva imágenes imborrables: Los Alcázares anegados en 2019, carreteras convertidas en ríos y cultivos devastados. Y, más recientemente, la tragedia vivida en Valencia en 2024, un recordatorio de lo que está en juego cuando la naturaleza se desata sobre un territorio vulnerable.

En este escenario, la prevención ya no es una opción, sino una obligación. Y uno de los pilares fundamentales de esa prevención es la limpieza y mantenimiento de infraestructuras y entornos naturales. Alcantarillas, ramblas, barrancos y cauces deben estar libres de residuos, sedimentos o vegetación incontrolada que impidan el flujo del agua. Un imbornal obstruido o un cauce abandonado puede ser la diferencia entre una avenida controlada y una inundación devastadora.

El Mediterráneo, convertido este verano en un mar sobrecalentado que ha superado los 30 grados en varios puntos, añade un factor de preocupación. Como señalan expertos, el calor acumulado en sus aguas actúa como combustible para tormentas más violentas. Bajo estas condiciones, la Región de Murcia debe extremar la vigilancia y mantener activados todos sus protocolos de protección civil, pero también reforzar lo más inmediato y eficaz: la limpieza y puesta a punto de sus infraestructuras hidráulicas.

Algunos municipios murcianos ya han comenzado a actuar, conscientes de que la inversión en prevención es mínima en comparación con el coste de los daños. Se han reforzado tareas de desbroce en ramblas urbanas y acondicionamiento de cunetas en carreteras autonómicas. Sin embargo, los esfuerzos aún resultan insuficientes en una región donde las lluvias extremas son cada vez más frecuentes y destructivas.

La responsabilidad es compartida. Las instituciones deben garantizar que cauces y alcantarillado estén listos para absorber el impacto de una tormenta súbita. Pero la ciudadanía también tiene un papel crucial: evitar arrojar residuos en ramblas o desagües, atender con seriedad las alertas meteorológicas y asumir que, en un territorio tan expuesto como Murcia, la prevención empieza por lo cotidiano.

El clima mediterráneo se ha vuelto más extremo, y con ello la amenaza de las DANAs forma ya parte de nuestra realidad. No se pueden evitar, pero sí es posible reducir su impacto. En Murcia, donde cada otoño se convierte en una prueba de resistencia, la limpieza de infraestructuras y entornos naturales no es un detalle menor, sino el primer escudo de protección frente a una naturaleza que se anuncia cada vez más imprevisible.