La reutilización del agua en Murcia: un recurso estratégico frente a la escasez

La Región de Murcia ha convertido la reutilización de aguas depuradas en uno de sus principales recursos hídricos. En un territorio caracterizado por la escasez estructural, la irregularidad de las precipitaciones y una fuerte demanda agrícola, el agua regenerada ha dejado de ser una alternativa marginal para convertirse en un pilar del modelo de gestión hídrica. Durante 2025, las más de cien estaciones depuradoras de la Comunidad trataron 121 hectómetros cúbicos de aguas residuales, de los cuales se reutilizaron más de 116. Estos datos confirman una tendencia consolidada: en Murcia, el agua que sale de una depuradora no es el final del ciclo. Es el inicio de una segunda vida útil que permite sostener cultivos, reducir la presión sobre otras fuentes y mejorar la resiliencia del territorio frente a los episodios de sequía.

Un porcentaje muy por encima de la media

Según los datos facilitados por la Consejería de Agua, Agricultura, Ganadería y Pesca, la Región depura más del 99% de sus aguas residuales urbanas y destina entre el 96% y el 98% del agua regenerada al regadío. Estos porcentajes superan con claridad la media española, situada en torno al 11%, y la europea, que se encuentra en el 2,4%.

La diferencia es notable. Mientras que en muchos territorios el agua depurada se devuelve al medio natural sin un aprovechamiento posterior, en Murcia se integra de forma sistemática en el ciclo productivo. Esto convierte a la Comunidad en un referente nacional y europeo en materia de economía circular del agua.

El alcance de esta política no se limita al volumen tratado. Supone también una infraestructura distribuida por todo el territorio, con más de cien estaciones depuradoras que permiten acercar el agua regenerada a las zonas agrícolas y reducir las pérdidas asociadas al transporte del recurso.

Para Aguale, esta realidad demuestra que el agua depurada no es un residuo al final del ciclo, sino un recurso que puede regenerarse y volver a incorporarse al sistema productivo. La reutilización reduce la presión sobre otras fuentes, mejora la resiliencia frente a la sequía y refuerza la economía circular en un territorio con un déficit hídrico estructural. El agua regenerada permite que cada litro tenga un recorrido más largo y eficiente. Un mismo recurso puede utilizarse primero en el ámbito urbano, pasar después por una estación depuradora y volver a ponerse a disposición del regadío. De este modo, se aprovecha mejor el agua ya disponible antes de recurrir a fuentes adicionales.

En una región como Murcia, donde la agricultura tiene un peso económico y social determinante, esta circularidad tiene un valor estratégico. No se trata únicamente de disponer de más metros cúbicos, sino de garantizar una gestión más inteligente, sostenible y previsible de los recursos existentes.

La reutilización también cumple una función esencial: aliviar la presión sobre otras fuentes de abastecimiento. Cuanto mayor es el volumen de agua regenerada incorporado al regadío, menor es la necesidad de recurrir a recursos procedentes del trasvase, de las desaladoras o de las masas de agua subterráneas.  Esta diversificación es especialmente relevante en un contexto de creciente competencia por el agua entre usos urbanos, agrícolas, industriales y ambientales. La reutilización permite que el agua urbana tratada tenga un segundo uso productivo, mientras que los recursos de mayor calidad pueden reservarse en mayor medida para el abastecimiento a la población.

Además, la reutilización contribuye a reducir la dependencia de recursos externos y a mejorar la autonomía hídrica de la Región. En un escenario de mayor variabilidad climática, esa capacidad de aprovechar recursos propios y regenerados resulta cada vez más valiosa.

La sequía no es un fenómeno excepcional en el sureste peninsular, sino una condición recurrente que exige planificación permanente. La reutilización ofrece una respuesta estructural frente a esta realidad, porque proporciona un flujo de agua relativamente estable y menos dependiente de la pluviometría inmediata.

Mientras que las aportaciones de embalses, manantiales o trasvases pueden fluctuar de forma significativa, la generación de aguas residuales urbanas se mantiene ligada a la actividad cotidiana de los municipios. Su tratamiento y regeneración permiten disponer de un recurso continuo que puede planificarse con mayor seguridad.

Por ello, la reutilización no debe entenderse solo como una medida de emergencia durante periodos de escasez. Es una herramienta de planificación permanente que mejora la capacidad del sistema para resistir situaciones adversas sin comprometer la actividad agraria ni el abastecimiento urbano.

Proteger y aprovechar cada gota regenerada es proteger el futuro del campo, de los municipios y del medio ambiente de la Región de Murcia.

Cada decisión cuenta, cada alianza suma y cada gota importa.


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